lunes, 4 de mayo de 2009

MARIGO-TITAS (cuento infantil)


Mari-go -Un gota de Agua

Era un día como cualquier otro, En el jardín habían margaritas, sobre las hojas de las margaritas, estaba sentada una gota de roció de nombre Mari-go.

Mari-go tenía antenitas de color rosa, dos manitas sedosas, enormes ojos tan grandes como perlas y una sonrisa tierna. Las margaritas blancas sonreían con mari-go, ella brillaba en las mañanas, colgándose de las puntas de las hojas sin caer. Se sostenía, balanceándose suavemente.



Así pasaban el amanecer. Divirtiéndose.

¡De pronto, aparece el sol! Quería jugar con ellas, les enviaba muchos rayitos de luz, de calor, para que se calienten, o por lo menos se estiren un poco.

Las margaritas se ríen del sol, le llaman huevo, por ser amarillo al centro y luz blanca alrededor, todos ríen a carcajadas, risas de rocíos y margaritas blancas...Ellas También son como huevos.

Después ya no le ponen atención. El sol insiste en jugar enviando más rayitos de luz. A mari-go se le está dorando la cabecita, las margaritas están con la lengua fuera, casi desmayadas del calor que hacía.

Al fin, Mari- go- se siente desfallecer, parece dormida, empieza a flotar, se va al cielo, elevada, suavecita, sorprendida va la gotita de rocío, Sube, sube, y cada vez se siente mejor! Respira!


Después de mucho flotar, llega a una blanca nube, entra en ella, donde encuentra miles y miles de gotitas como ella, todas apretaditas, tienen una fiesta. Como es natural en la fiesta de gotitas, todo es risa, cantan, saltan, se van llenando de alegrías, Comen mucho, se ponen pesaditas, cada vez más pesaditas.

Ellas son especiales, transparentes, con la luz, tienen brillos dorados o azules; Aunque a veces aparece alguna gota rebelde como Mari-go, se pinta de verde, por dentro y por fuera, provocando risas, hacen amigos y deciden mirar la tierra.

Mari-go mira a través de la nube, a lo lejos ve a las margaritas como huevos, tristes y desmayadas. Solas en la tierra. Decide que debe bajar para ayudar a sus amiguis. Con las manitas de seda, todas las gotitas apretaditas, hacen muchas cosquillas a la nube, hasta que esta suelta a carcajadas y todas la gotitas escapan.

Se lanzan al vacio en busca del jardín de margaritas. Algunas Son empujadas por el viento, tomando direcciones distintas, solo tienen tiempo de decirse adiós.

Felices se dejan caer sobre los techos de las casas, cantarinas sobre los cristales, sonoras sobre el campo, silenciosos en el mar.

Mari-go , ha crecido. Ya no es gota de rocio es una gota, pesada, gordita, llena de agua fresca. Conoce el camino a los jardines y a ellos se dirige. Por fin, ha caído sobre las hojas de las margaritas-huevo, suavemente se desliza hasta la punta de las hojas. Columpiándose otra vez.

Ha llegado la tarde, los campos están frescos, el sol se despide con sus arreboles. Mari –go se va a dormir.

Moraleja: Mari-go todos los días s e evaporara y volverá a ser lluvia.


de Noelia para Marijo G.
El ciclo del Agua


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